Historia Liberal e Historia Nacional. (Parte I)

¿Quién escribe el relato de nuestra historia? Un recorrido por la eterna batalla cultural entre la historia liberal y el revisionismo histórico, y cómo la mirada sobre el pasado sigue marcando el pulso de la política nacional.

Oscar P Rivero Vives.

3/1/20263 min read

En la política nacional, ha jugado un papel importantísimo la interpretación de los hechos históricos. Según como se han juzgado los hechos, se han conformado campos teóricos y políticos que han disputado hegemonía en la lucha política, pero a la vez, los participantes activos de la política argentina, a veces, de manera implícita y otras de manera explícita, han debido asumir sus posiciones concretas, de gobierno, según aquellas coordenadas interpretativas.

Las más relevantes interpretaciones de la historia, se distinguen en dos campos antagónicos. Uno, el representado por Bartolomé Mitre (1821-1906) a quien se adjudica dar inicio a la historiografía oficial, acompañado de Domingo Faustino Sarmiento (1811-1888). Otro, el representado por el Revisionismo Histórico.

Mitre escribió la Historia de Belgrano y de la Independencia Argentina e Historia de San Martín y de la Emancipación Sudamericana. En tanto Sarmiento redactó, la obra insigne, Facundo. Civilización y Barbarie. Ambos autores, además de escritores, fueron liberales, y ambos ostentaron la Presidencia nacional.

En 1893 Bartolomé Mitre fundó la “Junta de Historia y Numismática” que, en 1938, se convirtió en la Academia Nacional de la Historia, ámbito en el que se reúnen los que adhieren a la versión de la historia liberal argentina.

En tanto, a fines del siglo XIX, a partir de la severa crítica que la historia mitrista fue sufriendo por los sectores nacionalistas, se inició otra línea de pensamiento, el pensamiento nacional, que rescató al hispanismo, al gaucho, al catolicismo y al federalismo. También reivindicó a Juan Manuel de Rosas, que la historiografía liberal trataba como un tirano. Escritores como Adolfo Saldías en su Historia de la Confederación argentina: Rozas y su época; Ernesto Quesada, con su La época de Rosas, de 1898, reivindican a un Rosas defensor de la tradición y valiente enemigo de los invasores anglosajones y franceses.

Ya en el siglo XX, después de la primera guerra, ante el descredito del liberalismo internacional, surgen influyentes pensadores nacionalistas como Manuel Gálvez, Ricardo Rojas, Leopoldo Lugones, Ernesto Palacio y los hermanos Irazusta. Todos van a criticar el cosmopolitismo, la entrega nacional, la corrupción política y el fraude electoral del liberalismo argentino, en la década infame. En 1934 cuando los hermanos Irazusta publicaron el libro sobre el imperialismo británico, que se inició la verdadera era revisionista de la historia argentina.

Alrededor de aquellas ideas se fundará, en 1938, el Instituto de Investigaciones Históricas “Juan Manuel de Rosas”, que tendrá como medio de expresión su Revista anual. Casi al mismo tiempo, en 1935, había nacido FORJA, Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina, foro del pensamiento nacional, cuyos miembros, entre otros, eran Arturo Jauretche y Raúl Scalabrini Ortiz, para quienes el problema argentino era el liberalismo por favorecedor del imperialismo inglés.

En general, los revisionistas participaron de manera activa en la Revolución del año 1943, y más adelante en el gobierno de Perón. Con el peronismo, nacieron dos líneas nacionales, una que reivindicaba a Rosas en tanto defensor de la Independencia nacional y de la soberanía, cuya continuidad, se entendía, ahora, era Perón, y otra línea, que veía a Rosas, como el responsable del retraso, por intereses de clase, la federalización argentina. Otra división fue, entre los que no creían en Perón, como los hermanos Irazusta y Juan P Oliver, y los que proponían cercanía, entre los cuales estaba José María Rosas.

En 1951, José María Rosa ocupó la presidencia del Instituto de Investigaciones Históricas, y se incorporaron nuevos miembros como John William Cooke. A partir del golpe del 55, los militares cerraron el Instituto. Pero durante los años sesenta y setenta el pensamiento revisionista alcanzó una increíble popularidad

Con el frondisismo, reabrió el Instituto y se incorporaron Jauretche, Roque Aragón, René Orsi, Rodolfo Ortega y Peña y Eduardo Luis Duhalde. En 1971, se volvió a producir una ruptura con lo cual cerró sus puertas. LaTriple A” persiguió a sus miembros, y en 1974 asesinó a Rodolfo Ortega Peña. En la dictadura el pensamiento nacional fue denostado y en la democracia, renació, reabriendo sus puertas las investigaciones nacionales y el Instituto reabre y renueva sus fuerzas durante la década de los noventa. En el gobierno de Menem, en 1995, con Carlos French, el instituto, se integró a la Secretaría de Cultura de la Nación, y volvieron las publicaciones de la Revista.