Política y Catolicismo, ahora.

¿Qué tienen en común el actual debate político estadounidense, el catolicismo y los orígenes de la doctrina peronista? Una reflexión ineludible sobre la crisis del modelo liberal y la necesidad de volver a poner a la comunidad en el centro de la escena nacional.

Oscar Pedro Rivero Vives

9/1/20264 min read

En el campo de las ideas políticas de EE UU, desde hace años se ha divulgado y expandido un pensamiento político, denominado en general: “posliberalismo”. Un análisis de tal pensamiento ha sido realizado recientemente por el profesor de la Universidad Católica de Cuyo de San Juan, Dr. Guillermo Jensen[1].En el artículo se destacan con tal agudeza las características del posliberalismo que creí oportuno resumir su rico contenido y a la vez aprovechar sus aportes para relacionarlos con nuestra política nacional y local.

El posliberalismo en EEUU está representado, entre otros, por el político Vicepresidente de Donald Trump, James David Vance, e intelectualmente está vinculado con teóricos, como Patrick Deneen y Gladden Pappin, Adrian Vermeule, Sohrab Ahmari y también con teólogos estadounidenses como Chad Pecklnod y D. C. Schindler y británicos, como John Milbank[2].

Las ideas posliberales están escritas en obras, como la que Patrick Deneen (coincidente con el Papa Francisco), publicara en el año 2018, ¿Por qué ha fracasado el Liberalismo?, en la que advierte la crisis del liberalismo; otra obra de 2023, de Patrick Deneen, junto a Gladen Pappin y Adrian Vermeule: “En Dios confiamos” en la que se destaca la importancia del catolicismo y otro trabajo: “Cambio de Régimen. Hacia un futuro posliberal” en el que Deneen escribe, siguiendo a Tocqueville, sobre los peligros del individualismo para la democracia, según nos enseña Jensen.

La tradición posliberal es crítica tanto del liberalismo de derecha (fusionismo-conservadurismo cultural + libre mercado) como del liberalismo de izquierda (progresismo-wok). Su punto de partida es la idea de que la crisis de nuestro tiempo es consecuencia del triunfo del liberalismo en las distintas manifestaciones de la sociedad.

La tesis de Deneen (uno de sus principales teóricos), sintetizada por Jensen, es que el liberalismo nacido desde Hobbes, otorgó a la política y al estado un fundamento contractual, que abandonó perseguir la virtud y el bien, priorizando la seguridad y la paz, provocando la escisión del ser humano, una lógica individualista y atomista cuyo resultado es la paradojal consecuencia del incremento de burocracias estatales, gobernantes aislados de los gobernados, mayor desigualdad económica, fractura social y asfixio de la vida comunitaria. Rematando que, por buscar liberarse de todo bien objetivo, el liberalismo cayó en el wokismo, con su tiranía de las preferencias subjetivas. En tanto la respuesta del liberalismo conservador ha sido incoherente, al pretender mantener principios culturales y políticos tradicionales, por un lado, mientras que, por el otro, erosiona esos mismos principios, con la lógica del libre mercado a ultranza y el egoísmo individualista como motor del progreso de la sociedad.

Concluyendo el posliberalismo, nos propone asumir el pensamiento católico, que considera como antídoto frente a la posmodernidad liberal y valerse de la Doctrina Social de la Iglesia para pensar los desafíos actuales. Invita a recuperar la presencia del discurso religioso en la esfera pública, priorizar la filosofía del Bien Común, defender la vida desde la concepción, negar la eutanasia y para evitar la erosión de las tradiciones y de todo vínculo social, superando la secularización social y la lógica subjetivista, nos insiste en retornar a la vida comunitaria, a la familia, fortalecer a las asociaciones intermedias y distanciar la economía nacional de las finanzas globales.

Guillermo Jensen, sin embargo, advierte cómo el Papa León XIV no coincide respecto del planteo posliberal estadounidense de ligar Estado e Iglesia, reafirmando la línea del Concilio Vaticano II establecida en el documento “Dignitatis Huamanae”, reafirmando el principio de la libertad religiosa. Asimismo, Jensen nos recuerda la reivindicación de la fe en el espacio público que hace el actual Papa, y trae la palabra de su discurso a la Red de Legisladores Católicos del año 2025, en el que sostiene que no hay, por un lado, hombre político y por otro hombre cristiano sino que hay hombre político “que vive cristianamente sus compromisos y responsabilidades”[3] Afirmándonos que la fe no es arma de conflicto, sino de crear puentes, en clara divergencia con la administración trumpista.

Es importante comprender que la naturaleza del debate político actual en EE UU, ya estaba claro en Argentina durante la primera mitad del Siglo XX, que las ideas que Jensen presenta como posliberales allá, se habían plasmado ya, bajo otra narración, en la Doctrina Peronista, que Juan Perón, antes del desgraciado conflicto con la iglesia, de la década del cincuenta, había predicado y establecido como formas solidaristas y cristianas, en diversas formas institucionales de la Constitución de 1949. El artero golpe del año 1955, la proscripción violenta y persecución del peronismo, y la larga historia de desencuentros nacionales hasta el golpe del año 1976, impidieron, entonces, la reflexión serena y retorno de aquellos valores universales. El ciclo militar trajo otro abismo, de distancia sangrienta y dolorosa, entre los argentinos. La democracia, en sus primeras décadas, reconcilió sectores antes irreconciliables, avanzó en la comprensión de superar diferencias bajo reglas compartidas, reemplazó la violencia armada por consensos democráticos en contextos institucionales, pero en las décadas sucesivas, el avance del liberalismo global fue transformando la vida social en disputas en las que la primacía del individualismo por sobre la comunidad, ha ido penetrando la vida nacional, en lo económico y lo cultural, semejante a como describe Deneen el proceso estadounidense. Para peor nuestro ciclo nacional está en su peor confusión, pero sujeto a slogans vacíos ante un desafío inconmensurable de la historia.

Un aporte humilde para una nueva etapa que ineludiblemente vendrá ha sido empezar por algún lado, autoconvocandonos a la luz de un pensamiento siempre luminoso, el de la Doctrina Social de la Iglesia, y de su traducción más ajustada a la hora, el aporte teórico y práctico del Papa Francisco, y actualmente del León XIV, que ha iniciado su papado con brillante sabiduría. En suma, desde el catolicismo, y de los que venimos de ahí, desde la Doctrina Peronista, olvid


[1] Jensen, Guillermo. El Papa León XIV ante el Posliberalismo. https://revistasupernova.com/nota/-leon-xiv-ante-el-posliberalismo.

[2] Ibíd.

[3] Ibíd.

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