Reforma electoral en San Juan. Virtudes del Doble Voto Simultáneo y Retroceso electoral.

Un análisis profundo sobre el proyecto de reforma electoral en San Juan que busca derogar el sistema SIPAD. El artículo examina la comparación histórica y política entre el 'Doble Voto Simultáneo' —que garantiza participación y apertura democrática— y la propuesta de 'Internas Cerradas', advirtiendo sobre el 'retroceso electoral' que esto implica y los riesgos de cerrar la participación a las cúpulas partidarias.

Hugo Barrado

3/25/20262 min read

El 4 de marzo del 2026, se presentó en la Legislatura provincial el proyecto de ley que modifica el código electoral en la provincia. El objetivo principal del proyecto es la derogación del Sistema de Participación Abierta Democrática SIPAD. Certeza electoral, previsibilidad y voto directo son los fundamentos de la reforma. En su reemplazo, el argumento es otro sistema, simple, transparente y con reglas claras.

La propuesta en primer término refiere a la eliminación del sistema de participación democrática SIPAD, vigente hasta ahora. Asimismo, se establece la reforma del estatuto de los partidos políticos provinciales, proponiendo elecciones internas cerradas, de acuerdo a lo que dicte cada carta orgánica partidaria.

Digamos que el SIPAD o sistema de “Doble Voto Simultaneo”, como se lo conoce en el lenguaje de la Ciencia Política, no es un sistema improvisado. Ya en el año 1870, en Paris, Francia, el constitucionalista y profesor Jules Borely hizo la presentación de su libro, denominado “Nouveau Système Electoral: Representation Proportionelle de la majorité et des minorités” en el cual presentó el mencionado sistema.

Bajo la premisa de que los partidos políticos eran un instituto importante para la democracia, el sistema se pensó para que el elector pudiera expresar con libertad la defensa de sus ideas y a la vez votar por el candidato de su preferencia, de tal manera que la elección de los candidatos no quedara en manos de elites o grupos de poder internos en el partido. Borely se ocupó primero de los partidos políticos y luego del elector para asegurar a éste todos sus derechos electorales, mientras que aquellos, al mismo tiempo, le aseguraba el voto de sus adherentes.

Para ello el sistema habilitó a los partidos a presentar diferentes sub agrupaciones, dentro de su misma inscripción, con sus respectivos pre-candidatos para un mismo cargo público. Tal autorización permitía a todos los espacios políticos internos, a presentar sus candidatos ante la sociedad al mismo tiempo que dirimían, hacia el interior de su propio partido quién sería el representante del conjunto partidario o frente de partidos. De esta manera la participación ampliada evitaba una eventual fracturación interna de los partidos a la vez que facilitaba la participación de más dirigentes, evitando así oligarquías partidarias, habilitando ampliar la oferta electoral a la ciudadanía, sin poner en riesgo la identidad política partidaria.

Las críticas al SIPAD giraron sobre una premisa, que este mecanismo no era compatible con el voto directo que fija la Constitución Provincial.

En rigor el voto (doble, simultáneo) tiene un doble efecto, por un lado se vota por el partido que representa mis ideas y, luego se vota por el candidato que se prefiere. Al admitirse que los principios, valores e ideas se colocan por encima de los dirigentes (para mantener la coherencia ideológica del partido) es válido que todos los candidatos aporten sus votos al espacio común, siendo luego el representante aquel precandidato que más votos obtuvo.

En resumen, el SIPAD lejos de ser un sistema confuso, poco transparente e incompatible, es una herramienta electoral muy útil y democrática. Como herramienta ha permitido atenuar las divisiones y conflictos internos en los partidos y la apertura a la participación de más dirigentes contribuyendo a una igualdad de oportunidades, sin que se afecte, como se afirma, el voto individual, igual y directo. En tanto el sistema propuesto por el gobierno retrocede a las décadas superadas de la democracia argentina, encerrando la política a internas cerradas y circunscriptas a dirigencias que inhiben el recambio generacional.